En la conferencia de inauguración del Congreso Agesport (Granada, abril 2013) se abordaba la necesidad de dar un nuevo enfoque para aumentar el número de practicantes deportivos. El ponente hacía un llamamiento a la vuelta a la competición, según él denostada por las nuevas corrientes de la pedagogía. Literalmente “Aprovechemos la competición deportiva para atraer más ciudadanos al Deporte”

Bien es cierto que la competición, dado el alto grado agonista existente en nuestra naturaleza, es un gran motor de la práctica de la actividad física y el deporte. Pero de ahí a centrarnos sólo en la competición para abordar esta estrategia hay un gran paso, o un gran error.

Si analizamos la problemática desde un enfoque más amplio, surgen claramente nuevas posibilidades de expansión; ya no sólo como mera alternativas, sino como verdaderas fuentes de motivación para la práctica que no las alcanza la “competición” por sí sola. Y es que la “competición” en el deporte es tan motivador para algunos como discriminatorio para otros.

Considerar solamente el enfoque de la competición como autentico motor del deporte (y actividad física) es una ceguera de nuestro sector, propio de quien sólo ha practicado bajo estas premisas, o propio de quien no quiere ver las otras.

¿La competición motiva?: Sí. ¿Pero qué pasa con aquellos cuya riqueza o pobreza motriz le hacen perder siempre? Serán auténticos desertores de la actividad física. Y es que para reencontrarnos con el movimiento hay multitud de motivaciones: desde las señoras que se inscriben a la “gimnasia” por divertirse y tener un poco más de socialización (aunque sea su fin último, lo cierto es que se están ejercitando), hacer algo de senderismo el fin de semana, un poco de deporte cooperativo como la vela, un paseo en bicicleta para reencontrarse con la naturaleza… las estrategias son múltiples, y no debemos centrarnos sólo en la competición.

Y esto es trasladable a otros campos, a mí personalmente me gusta sacarles algunas melodías a los instrumentos musicales que caen en mi mano (algo que nunca haría en público), a otros les gusta hacer pequeños cuadros con algunos trazos de pintura (aunque los demás no lleguemos nunca a entender su arte) y un largo etcétera sin que sea necesario competir, llegar a la perfección, superar a los demás… simplemente por la satisfacción de enriquecernos personalmente.

Foto Orlando WayedraAcerca del autor de esta entrada, Orlando Rodríguez

Orlando Rodríguez es Consultor de Gestión Deportiva y autor del blog “Soluciones para la Gestión Deportiva“, así como fundador y Director-Gerente de Wayedra Consulting.

Analista, pragmático, objetivo y calculador, busca respuestas certeras a las dudas e incertidumbres de los gestores deportivos que se encuentran en problemas.

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